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Somos Escuelas Publicas 2020

Soy una trabajadora social psiquiátrica en el LAUSD, y las personas necesitan saber la verdad sobre las dificultades que enfrentan algunos estudiantes y familias con respecto a la salud mental.

Las familias del LAUSD están bajo un tremendo estrés, desde la inestabilidad de la crisis de vivienda hasta el miedo generalizado a las redadas de deportación y la violencia institucional. La pobreza y la opresión tienen graves consecuencias para la salud física y mental de los niños.

Sin embargo, en el sistema actual, somos bombardeados con pruebas y la expectativa de que los estudiantes simplemente puedan superar el dolor y el trauma sin el apoyo adecuado. Nosotros, como educadores, vemos de primera mano la cantidad de niños que acceden a los servicios de salud mental y el efecto positivo que esos servicios tienen en la asistencia, las calificaciones y las tasas de graduación.

Las escuelas tienen la tremenda oportunidad y responsabilidad de ser espacios de curación para las familias. Conociendo la presión bajo la cual están nuestros estudiantes, podemos responder con políticas punitivas o hacer centros escolares para el bienestar comunitario. Las trabajadoras social psiquiatricas proporcionan servicios de salud mental a individuos, grupos y familias, así como intervenciones en el aula, talleres para padres y desarrollo profesional para el personal escolar. Todos los niños merecen tener acceso a una trabajadora social psiquiátrica en su campus, sin embargo, muchas trabajadoras social psiquiátricas se distribuyen en varias escuelas. Si bien la proporción nacional recomendada para los trabajadores sociales escolares es de uno a 250 estudiantes, las trabajadoras social psiquiátricas del LAUSD frecuentemente tienen proporciones de uno a miles estudiantes. Abordamos problemas clínicos como la violencia doméstica y el abuso de sustancias, así como también respondemos a los estudiantes que corren el riesgo de sufrir daños a sí mismos o a otros.

Los empleados de las escuelas públicas merecen condiciones de trabajo que sean positivo y sostenibles. Las clases más pequeñas y el número de cargas son esenciales tanto para el bienestar del educador como del estudiante. Nuestros estudiantes merecen escuelas completamente financiados que ofrezcan un plan de estudios, actividades y servicios culturalmente relevantes para apoyar la salud y el bienestar de las familias. California es la quinta economía más grande del mundo y muchos multimillonarios viven aquí en Los Ángeles. Sin embargo, nuestro distrito escolar, que está compuesto principalmente por estudiantes minoritarios de familias de clase trabajadora, carece de recursos esenciales. Es por eso que muchas de nuestras familias del LAUSD nos acompañaron durante la huelga del año pasado, llamaron a este racismo institucionalizado y lucharon por las escuelas que nuestros hijos merecen.

Me da esperanza cuando crecemos poder juntos con mis compañeras, estudiantes y familias. 

Franny Marion
Trabajadora Social Psiquiátrica

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